Welcome to my blog to practise english .................................................... I hope you to enjoy the place and learn.
dilluns, 24 de maig del 2010
ENERGÍA
dimecres, 5 de maig del 2010
Ordre en el que se li van donan nous aliments.
Aconseguir que mengi
Un artículo del Dr. Estivill y de Montserrat Doménech, psicóloga y pedagoga, presidenta de la Fundación “Projecte Aura” y co-autora del libro "¡A COMER!".
Este método puede utilizarse en cualquier edad del niño a partir de los seis meses, es decir, desde que empieza a tomar sus primeras papillas. Aquí os presentaré un caso práctico donde describiré las pautas para lograr que el niño interiorice un hábito correcto de comer en, aproximadamente, una o dos semanas. Podemos empezar a aplicarlo en cualquier momento del día, pero aquí lo he iniciado en la comida.
• Llegó la hora de comer y nuestra misión es que Juan, que tiene dos añitos, se inicie correctamente en el hábito de comer. Lo primero que hacemos es sentarlo en su sillita. Frente a él tiene ya preparado el plato con la comida. No importa quién esté acompañándolo durante la comida y enseñándole a comer, siempre y cuando todos lo hagan de la misma manera. Ya mientras va sentándole en la sillita, el «conductor» le explica a Juan qué es lo que tiene preparado para comer y le anuncia lo bueno que está. Por ejemplo, hoy mamá le ha hecho un exquisito plato con algunas verduras cortadas a trocitos, media pechuga de pollo y una montañita de arroz. No es necesario ponerle grandes cantidades. Si os fijáis en la barriguita de Juan, os podréis imaginar el tamaño de su estómago. Es una buena guía para tener idea de la cantidad de alimento que puede ingerir.
• Cuando ya tenemos a Juan sentado en su sillita, nos colocamos a su lado para ayudarle a comer todo lo que le hemos preparado. Ahora es cuando pueden pasar dos cosas: que Juan se lo coma todo sin ningún problema (con lo cual, los padres de Juan ya podrían regalar este libro a otros padres a quienes pudiera serles más útil) o puede que, de entrada, rechace el alimento. Bien, pongámonos en la peor de las dos situaciones: el niño rechaza la comida. ¿Qué hacemos? En cierto modo, en cuanto nos sentamos al lado de un niño para acompañarle mientras come, debemos hacernos a la idea de que, a partir de ese momento, nos hemos vuelto sordos y ciegos. Sin abandonar nuestra actitud serena, suave y llena de afecto, llenamos el tenedor o la cuchara y le ayudamos a que lo introduzca bien en la boca.
• Si el niño rechaza la comida de nuevo, volvemos a intentarlo de nuevo, y sin alarmarnos ni ponernos tensos. Nuestras maneras dulces de reconducir la operación le están diciendo al pequeño que no ha pasado nada, que vamos a probar de nuevo y que todos seguimos tan contentos. Mantendremos esta actitud durante 3 minutos, aunque el niño escupa y rechace la comida. Y en ningún momento, perderemos la calma. Pasados los 3 minutos, le retiramos el plato como si hubiera comido perfectamente… aunque no haya probado bocado. Y acto seguido, le limpiamos la boca con el babero, lo sacamos de su sillita y nos comportamos como si realmente la hora de la comida hubiera terminado.
• Durante los próximos 3 minutos nos concentramos en otros quehaceres. Insisto: es importantísimo que mantengamos la compostura, como si nada hubiera pasado, como si realmente el niño se hubiera terminado todo el plato. Estos 3 minutos nos servirán para que el niño se «olvide» de la comida y se distraiga. Después de esos 3 minutos de «olvido», reanudamos el ritual de la comida. Seguimos fingiendo que antes no ha pasado nada. Nuestra actitud es alegre y positiva, sin hacer caso de la actitud previa del niño y, aún más, de lo que pueda él estar deduciendo ahora acerca de nuestro reintento. Procedemos a repetir los mismos actos. Es decir, le ayudamos a sentarse en la sillita, le colocamos el babero, le ponemos delante el plato y acompañamos ese viaje del tenedor o la cuchara desde el plato hasta su boca. Transmitiendo seguridad siempre y en todo momento. Y calma, y paciencia.
• Recordad: nosotros somos los buenos maestros y él, el alumno que está aprendiendo a comer. Esta vez dedicaremos 4 minutos a nuestro empeño. Por supuesto, podemos toparnos con dos posibilidades. Una, que empiece a comer bien, con lo cual se da por finalizado esta práctica hasta la siguiente comida. No importa que sobrepase el tiempo que teníamos previsto, lo que cuenta es que ya está comiendo con regularidad. Pero también puede ocurrir que siga negándose a comer o que abra la boca, sí, pero a regañadientes y sin apenas tragar alimentos. Si es éste el caso, seguiremos intentando ayudarle a comer durante 4 minutos. Y siempre sin perder la sonrisa ni la serenidad. Pasados los 4 minutos, le retiramos el plato y le sacamos de su sillita como si hubiera comido bien, y nosotros nos ponemos a hacer otras cosas durante los próximos 4 minutos. ¡Como si no hubiera pasado nada! Y, transcurridos esos 4 minutos de «olvido», reanudamos toda la operación desde el principio, una vez más y como si fuera la primera. Sí, volvemos a poner el plato en la mesa, le sentamos de nuevo en su sillita y, mientras le colocamos el babero, le decimos «Vamos a comer esto que está tan rico». Y empezamos a ayudarle con el tenedor o la cuchara. En este tercer intento mantendremos la acción durante 5 minutos. Nuestra actitud seguirá siendo tranquila, sonriente y positiva, aunque por dentro nos esté corroyendo el malestar y estemos hartos y deseosos de que el niño empiece a comer bien, que interiorice por sí solo lo que queremos que haga.
• Es importante que el niño no perciba estas emociones negativas nuestras en ningún momento del proceso de aprendizaje. Si se da cuenta de que su rechazo a la comida llama nuestra atención, nos preocupa o provoca en nosotros un cambio de actitud, ¡estamos perdidos! Por eso, pase lo que pase, en ningún momento debemos perder esa actitud de confianza y seguridad en lo que estamos haciendo. Cuando hayan pasado 5 minutos, se da por finalizada la comida. No importa la cantidad que haya comido el niño. Ya no habrá más intentos y tendrá que esperar hasta la siguiente hora, que será su merienda. Si de verdad no ha comido nada, no tenemos que preocuparnos. El cuerpo está preparado para resistir largos ayunos, y recordad que un niño pasa once o doce horas sin comer durante la noche ¡y no ocurre nada! Hay mucho tiempo por delante hasta que se le agoten los recursos energéticos, y seguro que vuestro hijo no llegará jamás a ese extremo.
• Si seguís estas directrices al pie de la letra, en una semana el asunto está resuelto. Eso sí: hasta la hora de la merienda no podremos darle nada de comer, aunque él lo pida desesperadamente. Tenemos que armarnos de paciencia para poder transmitírsela también al pequeño, pues… ¡hasta la hora de la merienda, nada!
dilluns, 3 de maig del 2010
escrit a la nostra mare
T'escrivim aquesta carta per dir-te com t'estimem, ja sé, que no ho diem gaire sovint, però la veritat és que t'estimem molt, molt i molt, encara que a vegades no t'ho sembli o fem coses que et puguin decepcionar, encara que les coses a vegades no vagin per on haurien d'anar hi ha una cosa que no canvia, que no baria passi el que passi, i fem el que fem i és que t'estimem i ens importes i ens agrades i sense poder evitar-ho t'admirem. Per que tu junt amb el pare, heu aconseguit fer-nos tal i com som, que no és poc.
Deixa doncs que et donem les gràcies, encara que mai ho farem suficientment, com per compensar el que ens heu donat. Gràcies mare per estar sempre disponible quan t'hem necessitat, per ser la llum en el camí. Gràcies per estar sempre disposada a escoltar i ajudar. Gràcies per buscar solucions als nostres problemes, com si no en tinguessis prou amb els teus. Gràcies pels teus dolços petons i pel calor dels teus abraços. Gràcies per donar sense esperar res. Gràcies per ser com ets. Ets, la mare perfecta i voldríem ser les filles perfectes per a tu, sabem que no ho som. Però volem que sàpigues que ho intentem i ho fem només per a tu. Per que ets la nostra mare estimada, la única i la millor que hi ha en el món i l'univers sencer. Per a nosaltres no n'hi ha, ni n'hi haurà mai cap altre. Un petó dels de casa (Imma, Ivan, Montse, Ivan i Pere),que t'estimem molt moolt i mooooolt i volem que en quedi constància en aquesta carta que t'hem escrit per a un dia tan senyalat com el dia de la mare.
-
La Nati Bergada , ens aporta un munt de contes que podem treballar a l'aula segons el valor que ens interessa treballar en cada moment:...